top of page

Cómo prevenir la Lumbalgia

Actualizado: 26 feb



La lumbalgia, o lumbago como se suele decir comúnmente es una dolencia muy habitual que sufren casi todas las personas hoy en día a lo largo de su vida.


Éste malestar de la zona baja de la espalda aparece normalmente tras un esfuerzo o un mal movimiento, produciendo un dolor incapacitante en la zona lumbar que en ocasiones también se irradia hacia las piernas, lo que se denomina como lumbociática.


La lumbalgia afecta principalmente al tramo final de la columna vertebral, concretamente a las cinco vértebras lumbares que son las que soportan mayor peso. En este punto es donde se producen mayores alteraciones en las estructuras que forman la columna vertebral: músculos,ligamentos,vertebras y discos vertebrales.

Existen tipificados diferentes tipos de lumbalgia según su duración, desde lumbalgia aguda cuando hay menos de 6 semanas de evolución de los síntomas, hasta crónica si se superan los 3 meses de sintomatología.

Es un trastorno tan frecuente que se trata de la segunda causa de consulta al médico de atención primaria, la quinta de hospitalización y la tercera de intervención quirúrgica. Más del 80% de la población sufrirá esta dolencia en algún momento de su vida.


Hoja con gota de agua

Esta dolencia puede venir producida por algunas enfermedades, como la artrosis o la artritis, o por hernias discales o pinzamientos de raíces nerviosas. Aunque la causa más común es de origen mecánico, que puede producir una inflamación, espasmo muscular y/o desgarro de los músculos o ligamentos; como ocurre en el caso de lesiones deportivas, laborales o en el embarazo.


El principal tratamiento médico que se realiza para aliviar la sintomatología asociada a la lumbalgia o lumbago y la lumbociática es el uso de calmantes y antiinflamatorios así como la aplicación de calor seco en la zona afectada.


Por desgracia, ésto no suele ser eficaz a largo plazo, ya que la zona debilitada va a adquirir una cierta predisposición a la lesión si no se recupera y fortalece de manera adecuada a la actividad que se realiza diariamente.


En los casos en los que el dolor se irradia hacia la parte postero-lateral de las piernas, abarcando los glúteos y bajando por la pierna hasta la rodilla, se suele diagnosticar como lumbociática, cuyo nombre correcto es síndrome del piramidal. Éste dolor irradiado hacia abajo se produce cuando la inflamación o contractura del músculo piramidal presiona o atrapa al nervio ciático, lo que provoca la respuesta dolorosa aguda, que suele ser bastante incapacitante.


Un primer paso adecuado para aliviar el malestar de éstas lesiones sería la terapia manual, ya con quiromasaje o con técnicas osteopáticas que ayuden a corregir las zonas musculo-esqueléticas alteradas por la lesión. Para ello podéis contactar con nosotros a través de éstos enlaces:



Éstos tratamientos de terapia manual son muy buenos y recomendables, tanto para aliviar y mejorar la sintomatología una vez aparece la lesión, como también de prevención a la hora de evitar que surjan, mejorando la movilidad de las diferentes estructuras.


Se debe tener en cuenta si el dolor continuase hasta el propio pie, ya que entonces la compresión del nervio podría darse en las lumbares L4-L5 o L5-S1 por la aparición de una hernia o protrusión del disco intervertebral hacia un lateral, llegando hasta el propio nervio, lo que ya sería otro tipo de patología sobre la que es más compleja la actuación siendo totalmente desaconsejado una acción directa sobre la zona afectada, pues sólo empeoraría la situación.


En caso de sospecha de hernia o protrusión lo más recomendable y acertado que se puede hacer es derivar a la persona (si ésta no está debidamente diagnosticada) directamente al especialista de traumatología, para que haga su valoración. Entonces y sólo si el médico traumatólogo lo considera adecuado, se puede trabajar realizando labores de tracción que descompriman la zona para aliviar la sintomatología.


Salvo en los casos excepcionales en los que la terapia manual esté directamente contraindicada, ésta suele ser el tipo de abordaje más beneficioso para toda aquella persona que padezca o se vea aquejada por lumbago o lumbociática y posteriormente realizar ejercicios adecuados para ayudar a prevenir la aparición de dichas lesiones.


No obstante, el método más adecuado para prevenir lesionarnos no es otro que el correcto acondicionamiento de las estructuras musculares implicadas, a través de ejercicios de fortalecimiento y elastificación de dichas zonas.


Es imprescindible tener en cuenta la capacidad física de cada persona en el momento en que nos ponemos a realizar los ejercicios, y si los vamos a realizar cuando estamos en pleno proceso de lumbalgia o si estamos bien, pues debemos adaptar los ejercicios a dicha condición.


Existen ciertos movimientos muy adecuados que podemos realizar de manera sencilla, como los que te presentamos en ésta página:



Con éstos métodos sencillos y eficaces de trabajo de la zona baja de la espalda, gluteos y piernas no hay excusa para evitar o prevenir la aparición de una dolencia tan molesta como la lumbalgia, así que ya sabes lo que debes hacer.


No hay excusa ahora para estar mejor, y recuerda que realizar algún tipo de ejercicio de bajo impacto ( como taichi, chikung... etc) va a ayudar muchísimo a tener el cuerpo mejor, más fuerte y preparado y de ésta manera prevenir lesiones tan dolorosas como la lumbalgia.


Sin más, un saludo y mis deseos de que mantengáis una buena salud, para vuestra espalda y todos los ámbitos de nuestra vida.



CESAR SÁNCHEZ HITA

Director del centro Li Jing de Artes Marciales Chinas y Terapias Naturales


5 visualizaciones0 comentarios

Comments


bottom of page